La masa integral para pizza es una alternativa nutritiva y sabrosa a la masa tradicional. Gracias al uso de harina integral, aporta más fibra, minerales y un sabor más intenso, con notas ligeramente tostadas que combinan muy bien con todo tipo de ingredientes. Bien elaborada, permite obtener pizzas esponjosas, livianas y con una excelente textura, ideales para quienes buscan una opción más saludable sin renunciar al sabor.
Esta receta permite obtener aproximadamente 3 pizzas grandes al molde de 450 gramos cada una.
700 g de harina integral fina
300 g de harina 0000
650 cc de agua
50 cc de aceite
20 g de sal
20 g de levadura fresca
En un recipiente amplio, colocar la harina integral, la harina 0000 y la sal. Mezclar bien para distribuir todos los ingredientes de manera uniforme.
Disolver la levadura en el agua a temperatura ambiente. Incorporar gradualmente a la mezcla de harinas y comenzar a integrar hasta formar una masa homogénea.
Amasar durante aproximadamente 5 minutos. Agregar el aceite y continuar amasando durante otros 5 a 8 minutos, hasta obtener una masa suave y uniforme.
La masa integral suele resultar ligeramente más húmeda que una masa tradicional, por lo que se recomienda evitar agregar harina en exceso durante el amasado.
Formar un bollo y colocarlo en un recipiente limpio ligeramente aceitado. Cubrir con un paño o film y dejar leudar en un lugar templado durante aproximadamente 1 hora, o hasta que aumente considerablemente su volumen.
Una vez finalizado el leudado, dividir la masa en bollos de aproximadamente 450 gramos cada uno.
Formar los bollos y dejarlos reposar durante 20 a 30 minutos para que la masa se relaje y resulte más fácil de estirar.
Estirar cada bollo sobre una placa para pizza previamente aceitada, dándole la forma deseada. Dejar reposar unos minutos antes de agregar la salsa para favorecer un mejor desarrollo durante la cocción.
Agregar la salsa y cocinar en horno precalentado a temperatura alta durante aproximadamente 12 a 15 minutos, o hasta que la base esté cocida y ligeramente dorada. Incorporar la mozzarella y los ingredientes elegidos en los últimos minutos de cocción.
Para obtener una masa integral más esponjosa, es recomendable combinar harina integral con una proporción de harina 0000, ya que esto favorece el desarrollo del gluten y mejora la estructura de la masa. También es importante utilizar una hidratación ligeramente superior a la de una masa tradicional, debido a que la harina integral absorbe una mayor cantidad de agua.
La harina integral se obtiene a partir del grano de trigo completo, conservando sus tres componentes principales: el endospermo, el salvado y el germen. A diferencia de las harinas refinadas, que eliminan parte de estos elementos durante el proceso de molienda, la harina integral mantiene una mayor proporción de nutrientes naturales presentes en el cereal.
Gracias a esta característica, aporta una cantidad superior de fibra alimentaria, vitaminas del complejo B, minerales como hierro, magnesio y zinc, además de antioxidantes naturales. La fibra contribuye al correcto funcionamiento del sistema digestivo y ayuda a generar una sensación de saciedad más prolongada después de las comidas.
En la elaboración de pizzas, panes y otras masas, la harina integral proporciona un sabor más intenso y auténtico, con notas ligeramente tostadas y un aroma característico que realza las preparaciones artesanales. También aporta una textura particular que muchos consumidores asocian con productos caseros y de elaboración tradicional.
Otro aspecto destacado es que permite incorporar una mayor variedad nutricional a la alimentación diaria, especialmente cuando se combina con ingredientes frescos y de calidad. Por este motivo, las masas elaboradas con harina integral se han convertido en una alternativa cada vez más elegida por quienes buscan opciones equilibradas sin renunciar al sabor.
Si bien puede utilizarse de forma exclusiva, en muchas recetas se combina con harina refinada para lograr masas más livianas, esponjosas y fáciles de trabajar, obteniendo así un excelente equilibrio entre textura, sabor y valor nutricional.