La Pizza Napolitana es una de las variedades más tradicionales y elegidas en las pizzerías argentinas. A diferencia de la famosa pizza napolitana italiana, esta versión se caracteriza por combinar una base de salsa de tomate, abundante mozzarella, rodajas de tomate fresco, ajo y orégano, logrando una pizza simple, fresca y muy sabrosa.
Su equilibrio entre ingredientes la convierte en una excelente opción para cualquier ocasión. El tomate aporta jugosidad, el ajo intensifica el sabor y el orégano completa un clásico que nunca pasa de moda.
En esta receta aprenderás a preparar una auténtica Pizza Napolitana casera utilizando una masa tradicional y algunos consejos utilizados por los pizzeros para conseguir un mejor resultado.
Esta receta permite obtener aproximadamente 3 pizzas grandes al molde de 450 gramos cada una.
1 kg de harina 0000
550 cc de agua
50 cc de aceite
20 g de sal
20 g de levadura fresca
300 g de salsa de tomate
500 g de mozzarella rallada o en fetas
3 tomates maduros
2 dientes de ajo
Orégano seco a gusto
Aceite de oliva
Hojas de albahaca fresca (opcional)
Sal y pimienta a gusto
Colocar la harina junto con la sal en un recipiente amplio y mezclar.
Disolver la levadura en el agua a temperatura ambiente e incorporarla poco a poco a la harina.
Agregar el aceite y comenzar a integrar todos los ingredientes hasta formar una masa homogénea.
Amasar durante aproximadamente 7 minutos hasta obtener una masa lisa, elástica y uniforme.
Una buena estructura de gluten favorecerá una mejor fermentación y una pizza más esponjosa.
Formar un bollo.
Colocarlo en un recipiente limpio, cubrir con un paño o film y dejar fermentar durante aproximadamente 20 a 30 minutos o hasta que aumente su tamaño.
Dividir la masa en tres porciones de aproximadamente 450 gramos.
Bolear cada porción y dejar reposar otros 15 minutos.
Este descanso facilita el estirado sin que la masa se contraiga.
Aceitar ligeramente una pizzera.
Estirar la masa con las manos desde el centro hacia los bordes procurando mantener un espesor uniforme.
Dejar descansar unos minutos antes de colocar la salsa.
Lavar los tomates y cortarlos en rodajas finas.
Pelar los dientes de ajo y picarlos muy pequeños o laminarlos finamente.
Si se desea un sabor más suave, puede retirarse el brote central del ajo antes de utilizarlo.
Cubrir la masa con una capa uniforme de salsa de tomate.
Distribuir la mozzarella sobre toda la superficie.
Colocar las rodajas de tomate ordenadamente.
Agregar el ajo picado de manera uniforme.
Espolvorear con orégano y finalizar con un chorrito de aceite de oliva.
Precalentar el horno a temperatura alta.
Hornear durante aproximadamente 15 minutos o hasta que la masa esté cocida, la mozzarella completamente fundida y los tomates ligeramente asados.
Al retirar del horno pueden agregarse hojas frescas de albahaca para aportar aroma y frescura.
Utilizar tomates maduros pero firmes para evitar exceso de líquido.
Cortar los tomates en rodajas finas para lograr una cocción uniforme.
No excederse con el ajo para mantener un sabor equilibrado.
Incorporar el aceite de oliva al finalizar la cocción potencia el aroma.
Cocinar siempre con el horno bien precalentado.
Aunque comparte su nombre con la tradicional pizza italiana, la Pizza Napolitana que se consume en Argentina tiene una historia propia.
Cuenta la tradición que fue creada en Buenos Aires a mediados del siglo XX por un pizzero que decidió aprovechar tomates frescos sobre una pizza de mozzarella recién salida del horno. Con el tiempo, la combinación de tomate, ajo y orégano se convirtió en uno de los sabores más representativos de las pizzerías argentinas.
Actualmente es una de las variedades más solicitadas y un clásico infaltable en los menús.
Existen diferentes versiones que conservan la esencia de esta receta.
Entre las más populares se encuentran:
Napolitana con jamón cocido.
Napolitana con aceitunas verdes.
Napolitana con queso parmesano rallado.
Napolitana con albahaca fresca.
Napolitana con tomates cherry.
Napolitana con mozzarella de búfala.
Cada variante aporta nuevos matices sin perder el sabor tradicional.
Pueden liberar demasiada agua durante la cocción y humedecer la masa.
El exceso de salsa dificulta una cocción uniforme y puede dejar la base blanda.
El ajo debe acompañar el sabor de la pizza sin dominarlo.
Una temperatura insuficiente impide obtener una base bien cocida y un buen desarrollo del borde.
Si sobra pizza, dejar enfriar completamente.
Guardar en un recipiente hermético dentro de la heladera durante un máximo de 48 horas.
Para recalentarla, utilizar preferentemente un horno precalentado o una sartén con tapa. De esta manera la base recuperará parte de su textura original.
No. Al cortarlos finos se cocinan perfectamente dentro del horno.
La mozzarella es la opción más tradicional, aunque puede combinarse con otros quesos para obtener sabores diferentes.
Sí. Lo ideal es incorporarla una vez finalizada la cocción para conservar mejor su aroma.
Sí. Aportan una presentación muy atractiva y un sabor ligeramente más dulce.
La Pizza Napolitana argentina es uno de los grandes clásicos de las pizzerías del país. Su combinación de mozzarella, tomate fresco, ajo y orégano ofrece un equilibrio perfecto entre sencillez y sabor.
Prepararla en casa es una excelente manera de disfrutar de una receta tradicional utilizando ingredientes frescos y una masa artesanal. Respetando los tiempos de fermentación y cocinando en un horno bien precalentado, podrás obtener una pizza con una base dorada, queso fundido y el inconfundible aroma que caracteriza a este clásico de la gastronomía argentina.
Ideal para compartir con familia y amigos, la Pizza Napolitana demuestra que, muchas veces, las recetas más simples son las que dejan los mejores recuerdos alrededor de la mesa.